JESUANICOS

SATANAS NO EXISTE, PERO SU ADORACION SI

 
 
 
 


Este es un tema siempre complejo de abordar, por lo que pretendemos aquí recoger algunos puntos, el fenómeno actual de las llamadas sectas satánicas. Somos conscientes de la dificultad de esta aproximación por varias razones, pero principalmente por tres: Primero, por lo escabrosa, y cruel en algunas ocasiones, reflejo de las monstruosidades más sádicas de la especie humana; segundo, por lo difícil de hacer afirmaciones valiosas y cercanas a la realidad ya que, aunque el material existente sobre este tema es abundante, he de decir que suele ser de ínfima calidad; y tercera razón, estos grupos no gustan de darse publicidad y los prejuicios adulteran muchísimo la verdad de los acontecimientos. Sobre el satanismo todos tenemos muchos prejuicios, estamos demasiado influenciados por un cine que se recrea en lo fantástico y en la morbosidad de una violencia plena de misterios y que nos impide muchas veces tratar la cuestión satánica con la necesaria objetividad. Por otro lado, la cultura y religiosidad cristiana y su simbología satánica, no permiten abrir las mentes hacia algo más que lo reflejado por esta cosmovisión, cuando lo maligno es amplísimo e intenso. Es cierto también que las ganas de sorprender sobre este tema son grandes: las noticias de los periódicos sobre casos de sacrificios humanos, misas negras o rojas, cementerios asaltados, fenómenos y rituales de sangre, orgías en escenarios satánicos, drogas y adoración diabólica, son muchas veces un condensado de malas apreciaciones y de generalizaciones más bien turbias cuando no puro espectáculo o “pantallas” que tratan de ocultar simples realidades delictivas. Intentaré pues clarificar algunas cosas en estas páginas en la esperanza de que algunas de ellas queden al menos algo más explicadas.

El satanismo (el mal) fuera del cristianismo

Satanás, y todo lo que él significa, no es algo exclusivo de la religión cristiana o judía (eso ya lo hemos analizado en un capitulo anterior). Todos los pueblos tienen sus demonios, sus fuerzas malignas, sus divinidades o cuasi-dioses del mal, sus luchas contra el Principio Bueno, sus explicaciones de ciertos fenómenos catastróficos, enfermedades, muertes violentas, cataclismos, que no pueden provenir de las divinidades que son benignas. Eso al menos creían, y creen sus seguidores. El pueblo judío, a lo largo de los siglos, fue también dando respuesta a sus interrogantes sobre el mal; ¡y si  Dios era justo, el mal no podía provenir más que de la maldad o el pecado de los hombres! Los justos recibían bienes y prosperidad, y los malos y pecadores castigos y desdichas.

Conforme pasó el tiempo se iba viendo que había hombres injustos y pecadores a los que les iba bien en la vida, mientras otros que, a los ojos de todos eran santos y buenos vivían en la desdicha y la miseria. En respuesta a ello tenemos la figura literaria de la novela que lleva su nombre: Job.

En el libro bíblico de igual nombre se nos presenta a Job como «hombre cabal, recto, que temía a Dios y se apartaba del mal». Era un hombre próspero y bendecido por Dios con hijos e hijas y mucho ganado, el máximo bien material en aquellas sociedades patriarcales.

«Este hombre —dice el relato— era el más grande de Oriente». Posteriormente, el texto continúa con un “juego” entre Dios y el Satán para probar si de verdad tal dechado de virtudes es cierto. Al Satán se le permite arruinarle, matarle sus animales, matar a sus hijos, acuchillar a sus criados, todo menos ponerle una mano encima a Job. No obstante, el Satán le pidió a Dios algo más: «herirle con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza». En el fondo del relato es el Satán —como «deidad» inferior en esta religión a  Dios— el causante del mal, porque Dios según la teología judía no es la causa de los males.

En las primeras culturas ya tenemos la figura del mal. En algunas de ellas el creador del mundo no es el mismo Ser Supremo, sino una especie de semidios o demiurgo. En algunas otras esta figura es un Principio poderoso y luchador contra el Supremo-Bien. Analizando los pueblos primitivos que viven aún hoy podemos acercarnos a entender algunas de estas afirmaciones. Así, los bosquimanos consideran a Kaagen, la mantis religiosa, como el demiurgo creador del mundo. Ella será la personificación de las maldades y la creadora de la luna, el astro opuesto, según su cosmología, al sol, astro real y símbolo del bien. Una etnia en Bengala, los khond, creen en la divinidad Turi Pennu, en oposición a Bella Pennu, Ser Supremo y creador. Turi Pennu es quien ha traído el caos, el desorden cósmico y el moral —muy interesante la distinción entre ambas esferas de “males”—, y es la responsable de la infelicidad de la raza humana.

Tenemos demonios en todas las culturas. Pasemos a algunas de las más sobresalientes en la historia de las civilizaciones por su influencia en la actualidad de nuestro mundo occidental.

Grecia: Hades o Adoneo, «Señor de las Tinieblas». El infierno griego es un lugar que en principio se situó más allá del océano, pasando luego a las profundidades del mundo. Allí están los muertos, es el reino de la desolación, donde la luz no existe y las tinieblas lo dominan todo. Es un rincón de tristezas, lamentos y dificultades para los difuntos. Es quien se hace cargo de las riquezas de los muertos, de ahí que su nombre también sea Plutón («plutos» en griego es riqueza). Su mujer es Perséfone y se la asocia con el cambio de vida y muerte estacional. Más tarde Hécate será asociada a este mundo en tanto reina de los espectros. En este mundo del terror podemos encontrar a Empusa, caníbal, y que a veces adopta la figura de mujer; Eurinoma, que devora la carne de los recién fallecidos; Caronte, el remero del río Aqueronte, el río de los muertos; el perro de múltiples cabezas, Cervero, que se alimenta de carne de hombre vivos; las Ceres, divinidades que surgen de lo profundo con la intención de chupar la sangre a los moribundos, o durante las batallas alimentarse de los muertos. Son algunos de los múltiples emblemas de lo satánico en la cultura griega, enormemente poblada de representaciones malvadas y criminales.

Roma: El universo religioso de Grecia fue asumido por la utilitarista Roma. No obstante, se le sumaron divinidades maléficas de la cultura itálica y etrusca. De esta manera tenemos a los Striges, que chupan la sangre a los recién nacidos; Consus es la divinidad de los sacrificios sanguinarios, o los Faunos, símbolos de la fuerza sexual, del bestialismo, de los sueños terroríficos. También están los Manes, espíritus de los difuntos, que en determinados días se desbocaban sembrando el terror entre los suyos en su ciudad. Aparte existían otras divinidades que se asociaban a las fiebres, como Februa, etc.

Germanos: Su nombre es Loki. Es un dios, y sin embargo es la maldad. Representa el desenfreno, la libertad absoluta, y por ello destructiva. No se ata a ninguna norma, nada le coharta, nadie le impone nada. Loki es la figura del egoísmo más absoluto, autotendente y solipsista. Por ello en el final será el destructor del cosmos, y de los dioses mismos. Es el símbolo también del fuego, del rayo que cae en los bosques, es la aniquilación. De muchas mujeres o figuras femeninas tuvo hijos, como el lobo Fenrir, Hel (Infierno) o la serpiente Jörmungaard. En las puertas del infierno o Hel tenemos al perro Garmr. Su pelaje está empapado en sangre, sangre de los muertos que intentaron huir de la región de la Niebla. También podemos encontrar el Mundo de los Gigantes, el Utgard. Los gigantes son caníbales, comen a sus prisioneros, congelan las aguas, lanzan rayos, provocan erupciones y terremotos.

Celtas: Poco se sabe de la demonología celta. Lo que sí es cierto es que creían en la existencia de los Fomoré, dioses relacionados con el cambio de clima, el fin de las cosechas, la muerte de la vegetación, la llegada de las nieblas y las nieves. Algunos Fomoré son Balor, que a pesar de tener un solo ojo podía
con él destruir todo aquello que mirara; Bres —hijo de Balor—, Padre de la Tiniebla; Indech, diosa de los Submundos; Net, Señor de las Guerras; o Tethra, Señor de los Muertos.

India: Los asura son los dioses de la oposición a la bondad. Druh son los dioses de la mentira, y Raksasa las divinidades del agravio, de los muertos vengadores. Yathudhamas son los inspiradores de la brujería, los que hacen inválidos los sacrificios a los dioses, mientras que Pishaca son los dioses devoradores de carne humana. Arbudi es el dios de la muerte del enemigo en el campo de batalla. Rudra es otro dios de lo nefasto, destructor de mortales, de campos, devastador de ciudades, siempre ligado a escuadras de demonios. Múltiples son los dioses de lo malvado en la India, y ello sin hablar de los relacionados con la
enfermedad, como Takman.

China: Kuei era en la China antigua el alma de los muertos y los espíritus del mal. Desarrollándose darían lugar a los demonios trasgos, duendes, los demonios sin cabeza, los espíritus de las rocas, los demonios de los pantanos, las montañas, los que comen carne humana, el demonio de la sequía y el de la enfermedad.

Japón: El sintoísmo nos habla de Susanowo, el Señor del Huracán, eterno enemigo de la diosa del sol. Los Kappa son los que hacen insana el agua de los manantiales. Relacionados con los volcanes tenemos a Ika-tsuchi, las ocho divinidades salidas del cuerpo en putrefacción de Izanami. Entre otros podemos nombrar a los presentes en Yomitsukuni, el país de las tinieblas de los muertos, o los existentes en la Tierra de las Raíces y en el Manantial Amarillo. El budismo en el Japón absorberá algunas de estas divinidades y representaciones. Hablará de ocho infiernos ardientes y ocho helados. Estos están poblados de diablos (oni). Tras la muerte, el difunto pasa delante del diablo que reina en el infierno, Emmao. Mediante la ayuda de un demonio con dos cabezas —que con los ojos de su cara femenina ve los pecados secretos, y con la nariz de su faz masculina huele las malas acciones— , es revisada toda su vida.

Egipto: Apopi es la serpiente de las tinieblas, símbolo de tempestades, lluvias fuera de tiempo, hielo y granizo. Es el gran enemigo de Ra y devorador de cadáveres. Este gran diablo tiene su corte de demonios. Es, como podemos ver, el símbolo del horror en una cultura trenzada por el Nilo y las cosechas ligadas a él. En la lucha entre Osiris y Seth encontramos en este último la personificación de la guerra. Se corresponde también con las fuerzas desatadas de la naturaleza. La diosa Pakhet es otra divinidad del mal. Se la considera moradora de desiertos y se la representa con forma de leona. También Sekhet es demonio ligado a las guerras y al combate. En Egipto muchas enfermedades eran también supuestas efecto de demonios varios o por la presencia de espíritus en el enfermo.

Hispanoamérica: Los incas creían que ciertas enfermedades eran producto de la acción de fuerzas maléficas. De esta cultura apenas tenemos datos de figuras demoníacas. Los mayas nos ofrecen un mayor conocimiento de su panteón satánico. Existen nueve mundos subterráneos, siendo el noveno el Mitnal o Infierno. Eckchuah es el dios de la guerra e Ixchel es la Vieja, diosa de la muerte. Su religiosidad es dualista y está basada en gran parte en la armonía existente, de tal forma que el equilibrio cósmico se mantenga. Los aztecas nos muestran a Tezcatlipoca, a veces metamorfoseado en el jaguar o el ocelote, símbolo de la tiniebla, el desorden y las desgracias para los hombres, en continua lucha con el águila, símbolo del sol, del dios del Bien. Otros demonios de los aztecas eran Coatlicue, destructora del cosmos, engullidora de los astros y patrona de los submundos, o Tlazolteotl, Diosa de lo impuro, en cuyo honor se tributaban danzas fálicas.

Mesopotamia: Aquí radica la raíz de lo que será el panteón de ángeles y demonios del judaísmo y del posterior cristianismo y del islam. Ushum-Gal es un espíritu malvado. En el Reino de la Muerte está Meslamtea y Nonkital, su mujer, Señora de la Muerte. Sabemos de las prácticas exorcísticas mesopotámicas para librar a los afectados por los demonios: Un sacerdote ofrecía sacrificios, oraba sobre el afectado y realizaba rituales de expulsión. Para los asirobabilonios Nergal es la diosa de la muerte, de las regiones inferiores, de la destrucción y de la guerra. Demonios también son los de las pestes, la malaria, el dolor de cabeza, la insolación, etc. Lamashtu es el demonio que hace abortar a las mujeres, robándole los hijos. Lilu y Lilitu son demonios relacionados con la lujuria, los placeres desordenados, la infecundidad. También aquellos que han tenido una muerte prematura, sin sentido, no esperada, o que no recibieron los correspondientes sacrificios y libaciones tras su defunción se convierten en demonios, llamados edimmu. Se dedican a asaltar a los caminantes, a aparecerse en la noche, a aterrorizar a los vivos haciéndolos morir de pánico. Tenemos figuras malvadas o malignas también en relación con las enfermedades, los escorpiones, los lobos, leones, los desastres naturales, etc.

Judaísmo: El diablo es creación de Dios, y su función es la de probar al hombre. Es el ejemplo que vimos en el texto arriba citado del libro de Job. Es el tentador, el que pone a los hombres en el crisol, sometiéndolos a pruebas purificadoras donde se muestre de verdad si son fieles a Dios Yahveh o no. En
el libro del Génesis tenemos el relato de la serpiente ligada al árbol del bien y del mal; es la figura del tentador. Con el correr del tiempo será ligado este animal a la figura de Satanás, de ahí quizás la parte final del relato donde Dios condena a la serpiente a reptar y a ser enemiga de los hombres. Quizás tengamos aquí relaciones con los cultos a los dioses cananeos baales, cultos ligados a la serpiente. Sería enormemente complejo pararse a estudiar toda la demonología presente en el judaísmo. Podemos afirmar que conforme el tiempo pasaba la demonología se iba perfilando, se hacía confluir en una figura, el diablo, todo el mal, se le hacía merecedor de los males de los hombres, se le convertía en opositor del hombre y de Yahveh. Otras figuras demoníacas del hebraísmo antiguo son las ligadas a enfermedades y al desierto, gran enemigo de los pueblos de esta zona geográfica. Así, sedim son los demonios negros, a los que se les sacrificaba hijos e hijas; Lilit es un demonio del desierto relacionado con la tempestad y la lujuria; Azazel es el demonio de la expiación y también con morada en los desiertos...

Sirva lo expuesto para ampliar nuestro horizonte. Hemos de considerar el satanismo en su más amplio espectro. No podemos pensar en términos cristianos o como piensan los cristianos solamente. Para entender algunas manifestaciones de lo satánico, para comprender algunas doctrinas satánicas, rituales, causas, renacimiento de estos cultos, es preciso pensar con amplitud.

Satanismo cristiano

No obstante, es cierto que el marco en el que nos movemos es el cristiano, religiosamente y sobre todo culturalmente. Esto hace preciso entrar en mayor detalle en el conocimiento de la demonología cristiana.
En el final del judaísmo la influencia de la teología irania, con sus oposiciones Bien-Mal, penetró fuertemente, e hizo que se configurara un dios malvado potente, una acentuación de la lucha entre potencias divinas. Esta será una fuente de lo que habrá de surgir tras la muerte de Jesús de Nazaret. La influencia del judaísmo fue también enorme, y no nos podemos olvidar de la teología paulina y todo el trasfondo de lucha con los movimientos gnósticos, divinidades, división cósmica, etc.

En el Nuevo Testamento encontramos un vocabulario muy extenso sobre las divinidades del mal: El apelativo más usado es el de «Espíritu/-s maligno/-s» [76 veces], el griego «daimon» [1 vez], «daimonion» [63 veces], «Satanás» —calumniador, adversario— [36 veces], «diabolos» —el que divide— (36 veces), el Belcebú (Baál Zevuv), el dios de las moscas, Belial (significaría «nada» o «nulidad»), además de los apelativos «dragón», «serpiente», «maligno», «adversario», «enemigo», «acusador», «mentiroso», «homicida», «tentador», «dios de este mundo», etc.

Son los términos que tenemos para hablar de la personificación del Mal. Es la serpiente del Génesis, el dragón del Apocalipsis, causante de males físicos, tentador de los hombres, padre de la mentira, perseguidor de los discípulos, destructor de la palabra evangélica, poseedor de su propio reino, aquel que se apoderó de los sentimientos de Judas. Puede también apoderarse de un hombre y hablar por mediación suya, tienen gran fuerza y pueden romper cadenas. No obstante, su poder está limitado por Dios, y los discípulos y apóstoles tienen autoridad sobre él, un poder que reciben a través de Jesús, al que llaman mesías e hijo de Dios.

Esto es suficiente para mostrar mínimamente las bases de las que surgirá luego el satanismo de corte cristiano que se irá desarrollando con los primeros autores cristianos y los posteriores textos medievales.

La pregunta ahora es:

¿Existe el diablo?

Queremos decir, ¿existen algunos de los diablos, demonios, personificaciones de lo malvado que hemos expuesto en líneas anteriores? ¿Existe el demonio del cristianismo? ¿Es real? Sabemos que muchas enfermedades, que algunas culturas asociaban con divinidades, no tienen más causa que aquella que la ciencia va revelando. Sabemos que otros males, ya sean guerras o desenfrenos sexuales, fuera de las normas de una cultura, tienen su origen en el hombre y en nadie más. Es posible que demonios relacionados con el canibalismo, de los cuales hemos hecho mención al hacer sumario de algunas culturas y religiosidades tengan su origen en pueblos con los que las tribus originarias hubieron de luchar y ha quedado en la memoria legendaria de los descendientes relatos de ogros, gigantes o hechos sangrientos. Igual pasaría con los ritos sacrificiales, con los chupadores de sangre, con los niños nacidos muertos, etc.

Bien, pero, ¿existe el diablo? Esa es la pregunta. Mi respuesta es muy simple: No.

Aunque  teológicamente la cuestión esta muy discutida. Algunos dirán —tomando como base los relatos de Jesucristo y las manifestaciones «demoníacas » en los textos neotestamentarios— que todo lo hecho por Cristo son curaciones de enfermedades, que Jesús se amoldó a la conciencia de su época y, por tanto, a las creencias de su cultura en los espíritus y los endemoniados. Otros dirán que el diablo es real y otros dirán que son relatos que nos pasaron como modos de expresar conversiones o luchas de fe.

Para ejemplificar mi relato ofreceré los testimonios de algunos especialistas católicos en el tema —uno a favor y otro en contra de su existencia—, y de Juan Pablo II.

1. Corrado Balducci, demonólogo, en su obra «El diablo...existe y se puede reconocer» dirá acerca de este tema:

«Sin poner en el centro de su Evangelio al demonio, Jesús habla de él a menudo, sea en los momentos cruciales, sea con importantes declaraciones».

Entre las alusiones que Balducci ofrece están las tentaciones de Jesús [Mt4,1-11; Mc 1,13; Lc 4,1-13], los avisos de las acechanzas del demonio en el sermón de la montaña [Mt 5,37] o en el Padrenuestro [Mt 6,13]. Considera clave y central la lucha con el diablo para entender toda la obra de redención de Jesús. Es una lucha entre dos poderes, dos reinos, el de la luz y el de las tinieblas, una lucha a muerte con un final conocido, la victoria de Cristo y la reafirmación de su Reino de Luz y Bondad.

«Un modo muy particular por medio del cual el demonio trata de manifestar su poder es la posesión, es decir, una presencia tal en el cuerpo de una persona que la hace instrumento ciego de la voluntad maléfica de Satanás».

Jesús ordenaba salir a estos espíritus de los cuerpos de los posesos. «Jesús curó a muchos que adolecían de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios » [Mc 1,34]. Para Balducci, por tanto, la vida del cristiano es una lucha contra el diablo, que no hará sino impedirle llegar a la meta querida por Dios.

Así Balducci hace cinco afirmaciones conclusivas: El diablo existe. Es un ser personal. Satanás no es el pecado. El hombre es libre de consentir en lo que Satanás quiere. El diablo puede influir en el pecador.

2. Herbert Haag, teólogo de renombrada fama y autor de varias obras sobre el satanismo, como «¿Adiós al Diablo?» [1979], en su obra «El Diablo. Su existencia como problema» [1978], tratando el tema de Jesús, el Nuevo Testamento y los demonios dirá:

«Jesús no quiso, con su Evangelio, hacer que los hombres contaran con la presencia de Satán en sus vidas».

Jesús se ocupó de hacer el bien, de ayudar a los hombres, de mirar a los que nadie miraba, de estar junto a los sufrientes, los apartados de la sociedad, los leprosos, las prostitutas, los pecadores, los cobradores de impuestos,... Jesús no vino a hablarnos del diablo, ni nos dejó un libro, o unas enseñanzas sobre demonología.

Jesús, «pasó haciendo el bien».

«Sólo aquel que ignora —dice H. Haag— la conciencia que Jesús tenía de sí y de su misión puede creer que la vida y la obra de Jesús no tendrían sentido sin Satán».
«Tampoco puede recurrirse a la actuación exorcista del Señor como prueba a favor de la existencia del diablo y de una batalla de Jesús contra él. La conexión entre los demonios y Satán, a que nosotros estamos hoy acostumbrados, ni era evidente para los hombres de aquel tiempo, ni fue confirmada expresamente por Jesús».

Sería el paso del tiempo, los desconocimientos de las causas naturales, el ambiente de divinidades, poderes supra e infraterrenales, el caldo propicio para que se viera en muchos acontecimientos perfectamente explicables hoy —o mañana— la acción de espíritus malignos.

Según el autor los exorcismos y expulsiones demoníacas de Jesús vendrían más bien a expresar otras experiencias muy diferentes a las hoy supuestas por personas que leemos los textos antiguos creyendo que estamos ante un cuadro de síntomas perfectamente científico y detallado. La literatura de los pueblos
semitas hace 2.000 años no era así. La historia y el relato detallado, sin exageración, alegoría, enseñanza o sin relato catequético no era algo que existiera entonces.

¿Qué expresarían entonces estos relatos según Haag?

• La resistencia de las personas ante la escucha de la Buena Noticia predicada por Jesús de Nazaret.
• Dios es más poderoso que cualquier manifestación que pueda conocerse, conocida o desconocida. Dios es el Señor de la creación y todo está bajo su mirada.

«Así como —sigue diciendo Herbert Haag— no es posible seguir proclamando el Evangelio de Jesús sin proclamar el mensaje de la bondad del Padre y de la incondicional voluntad salvífica de Dios, no se quita en cambio nada a
este Evangelio si se prescinde de las afirmaciones satanológicas de los escritores neotestamentarios del último período».

Por ello, incluso en la segunda carta de Pedro se critica la posición de la carta de Judas por hacer determinadas afirmaciones satanológicas y demonológicas. La carta de Judas usa de manera afín relatos judíos que serán muy influyentes en los posteriores siglos para la elaboración de la demonología cristiana.
La segunda carta de Pedro es bastante más reservada —aunque sigue en muchos puntos a Judas— a la hora de muchas de estas afirmaciones.

«Quien a pesar de todo —acaba diciendo Herbert Haag— , y ante la realidad del mal en este mundo, esté dispuesto a contar con Satán como Señor del mismo, como enemigo y seductor, se comporta, en definitiva, de modo similar al de aquellos cristianos de Corinto que, como creyentes, se dejaban insertar de nuevo en el mundo de los demonios [Cfr. 1Cor 8,5s; 10,19s], ya que en última instancia conceden a Satán una prestancia y un influjo que no
tiene. En este sentido puede decirse que la creencia en el diablo es un anacronismo, y no sólo para los ciudadanos “ilustrados” del siglo XX, sino también y precisamente para los cristianos».

3. Juan Pablo II, en la audiencia general del 13 de agosto de 1986, dirá:
«Muy frecuentemente para nombrarlo se ha usado el nombre “diablo”, del griego diaballein (del cual, diabolos), que quieren decir: causar la destrucción, dividir, calumniar, engañar [...] Según la Sagrada Escritura, y especialmenteel Nuevo Testamento, el dominio y el influjo de Satanás y de los demás espíritus malignos se extiende al mundo entero [...] La acción de Satanás consiste ante todo en tentar a los hombres para el mal, influyendo sobre
su imaginación y sobre sus facultades superiores para poder situarlos en dirección contraria a la ley de Dios. Satanás pone a prueba incluso a Jesús [cfr. Lc 4,3-13] en la tentativa extrema de contrastar las exigencias de la
economía de la salvación, tal como Dios la ha preordenado. No se excluye que en ciertos casos el espíritu maligno llegue incluso a ejercitar su influjo no sólo sobre las cosas materiales, sino también sobre el cuerpo
del hombre, por lo que se habla de “posesiones diabólicas” [cfr. Mc 5,2-9]. No resulta siempre fácil discernir lo que hay de preternatural en estos casos, ni la Iglesia condesciende o secunda fácilmente la tendencia a atribuir muchos hechos e intervenciones directas del demonio; pero en línea de principio no se puede negar que, en su afán de dañar y conducir el  mal, Satanás puede llegar a esta extrema manifestación de su superioridad,
[...].
Comprendemos así por qué Jesús en la plegaria que nos ha enseñado, el “Padrenuestro”, que es la plegaria del Reino de Dios, termina casi bruscamente, a diferencia de tantas otras oraciones de su tiempo, recordándonos nuestra condición de expuestos a las insidias del Mal-Maligno».

Como vemos, la cosa no está dilucidada, y no parece simple. El teólogo D.Zähringer dirá que «desde su primer comienzo y con creciente seguridad la Revelación afirma la existencia de espíritus malignos». E. Bortone considera que «para quitar a Satanás de la Sagrada Escritura habría que rasgar muchas páginas del Antiguo Testamento y muchísimas del Nuevo, con el resultado de que se harían ininteligibles». Kertelge dice que «no hay duda de que Jesús, sus discípulos y los autores de los escritos del Nuevo Testamento, tuvieron en cuenta la existencia del diablo y de los demonios». Winklhofer por su parte añade que «la redención de Cristo carecería de sentido si no existiera el diablo».

Nuestra postura, la Jesuánica, cuestiona la existencia el diablo, interrogando una determinada Imagen de DIOS AMO, DIOS PATRON; DIOS ESCLAVISTA ,y a la creación y existencia de los ángeles, ya que se dice que el diablo fue un ángel, nosotros desechamos tal idea, juzgándola como denigrante, al mismo hecho de ser un ángel, creado a imagen y semejanza  de los criados, esclavos y empleados que sostienen y mantienen los Amos, Reyes y Patronos de la Tierra…con obediencia absoluta, con un paraíso condicionado, y sin oportunidades a equivocarse, ya que una equivocación le llevaría a la muerte eterna…caso ocurrido con el ángel Luzbel de la teología cristiana, creado según teólogos católicos como evangélicos con hermosura casi absoluta, superada solamente por Dios, toman para esto El libro de Isaías y Ezequiel donde dice:

Aunque cualquier análisis serio demuestra que no se refiere a ningún ser angelical sino a dos reyes: el de Tiro y el de Babilonia respectivamente, habla de hombres y no de diablos o seres espirituales.

Frente  a estas aseveraciones, los jesuánicos rechazamos a un Dios Vanidoso y Esclavista que crea ángeles para su gloria y honra, sin darles la oportunidad de equivocación y arrepentimiento, ya que este modelo de Dios nada tiene que ver con un Dios Amoroso y Misericordioso, Inteligente y Sensato, mas bien demuestra una imagen de un Dios Omnipotentemente Torpe, Astutamente Explotador e Infinitamente Malévolo.

Ahora bien, digamos que una cosa es creer en el diablo y cosa muy distinta suponer influencia sobre la humanidad, en mayor o menor medida. Así algunos obispos de la Iglesia católica no creen en cosas como las posesiones diabólicas. Y muchísimos creyentes tampoco creen en el diablo. Podríamos estar discutiendo horas y horas y movernos entre si es simbólico, si es real, si es persona, qué substancia es la suya, qué características posee, cómo pudo llegar a ese estado, cómo Dios permite su existencia, etc, etc., y no acabar nunca, debido a que es un tema bastante sensible, pero que nosotros hemos intentado sajarlo desde un principio.

Dejando un poco al lado este tema, centrémonos en cosas de las que sabemos palpablemente su realidad.

Existe el satanismo
• En el diario «ABC» del 26 de marzo del 95 podemos leer el caso de una mujer anciana de Zambia que confesó haber matado a siete de sus hijos en el transcurso de un ritual de magia negra, ingiriendo parte de sus cuerpos. La anciana al mismo tiempo declaró en el juicio usar de ungüentos y hierbas para “volar”.

• Estamos en la primavera de 1982. En la calle Metzer, en Düsseldorf, Alemania, la policía ha encontrado lo que parece ser un suicido. Sobre un sofá de una desaliñada casa de esta calle ha sido encontrado el cuerpo desnudo de un hombre, José Luis Mato Fernández, español. En sus manos tiene un cuchillo de carnicero cuya hoja atraviesa su caja torácica penetrando en su corazón. En la misma estancia se encontró lo que parecía ser un diario, pero éste presentaba en su portada unos símbolos poco corrientes para lo que suele ser este tipo de cuadernos. Lo que adornaba el forro eran cruces invertidas y símbolos satánicos. Por otro lado, en el interior de la cubierta se leía una maldición que alertaba de la lectura de aquellas páginas. Se hacían menciones en su interior a temas satánicos, a Lucifer, incluyendo un pacto de venta del alma. Páginas más adelante, se podía leer el día de la noche de Walpurgis —30 de abril—, y una de las más importantes fiestas de la brujería: «Oh Lucifer, Príncipe de la Oscuridad, muéstrame un signo. Quiero ser poseída por ti totalmente. Ven a mí cuando Mato esté durmiendo». La lectura de este nombre hizo pensar en la conexión entre la muerte de José Luis y el autor del diario.

La autora era una tal Sylvia Brakel. A la edad de ocho años fue agredida sexualmente por su abuelo, y ocho años más tarde una pandilla de jóvenes abusaron de ella nuevamente. Posteriormente Sylvia mantendría relaciones con hombres y mujeres. Uno de esos hombres fue J. L. Mato. Las relaciones parecían ir bastante bien pero posteriormente surgieron los celos por parte de él acusando a Sylvia de serle infiel con una amante lesbiana quinceañera. Esta fue la causa del posterior asesinato, un segundo asesinato después de que matara unos años antes de una puñalada a un antiguo novio. En el juicio ella confesó sus crímenes y pasó a la cárcel de por vida en el año 1983.

Habla un satanista

Voy a recoger parte de un texto de Internet situado en la dirección http:// www.angelfire.com/ny5/dvera/Muse/FAQ-DV.html, donde la adoradora de Satán Diane Vera responde a algunas preguntas relacionadas con sus creencias.
«Muchos satanistas no se ven como adoradores del Mal. Satán es normalmente asociado con varias características (orgullo, sensualidad, pensar para sí mismo,...) que el cristianismo tradicionalmente ha considerado “Malas”,
pero que un no cristiano no tendría necesariamente que considerar malas, apropiadamente satirizadas por la Señora Iglesia. La gran mayoría de los satanistas NO creen según el estilo cristiano dualista “Bueno contra Malo”. Cuando los satanistas se describen como “malos” lo hacen en un sentido irónico. Muchos rumores de “crímenes satánicos” son infundados. Aunque hay un puñado de locos que cometen crímenes en el nombre de Satán, tales perso nas no son tan características de lo satánico como la Inquisición puede ser característica del cristianismo en general. [...] Muchos satanistas no tienen nada que ver con el sacrificio de recién nacidos, abuso sexual a niños u otras horrorosas actividades descritas en los medios sensacionalistas y en la propaganda fundamentalista. Muchas formas de satanismo enfatizan el propio interés del individuo, y muchos satanistas juzgan que no entra dentro de sus intereses el cometer crímenes, especialmente crímenes que no sirven a un propósito racional. [...]
Muchos satanistas tampoco aprueban o llevan a cabo sacrificios animales. [...] Mi punto de vista personal del sacrificio animal es que es algo natural para quien ha sido iniciado dentro de una religión tradicional basada en lo
rural [aquellas como vudú o santería, o el antiguo judaísmo, cita ella]. [...] Sin duda que hay quinceañeros trastornados psíquicamente que matan gatos u otros animales por pura diversión y a eso le llaman satanismo; pero en general, la mayoría de los ocultistas serios que se identifican como satanistas no matan animales. [...]

El satanismo no es una religión simple. Hay tantas formas diferentes de satanismo como satanistas. (Y algunos de ellos no consideran su satanismo como una religión al fin y al cabo.)

Con dificultad esta cantidad de formas de satanismo son imágenes especulares de lo cristiano. [...] Prácticamente la totalidad de los escritores satánicos y los grupos abiertos al conocimiento público no tienen una concepción
cristiana de qué o quien es Satán. Muchos satanistas ni creen en el Dios cristiano.

Entre otras, las muchas diferentes interpretaciones de “Satán”, incluyen:

1. “Satán” es una “Fuerza Oscura de la Naturaleza” impersonal. [Este es el punto de vista de la autora].

2. “Satán” no es una entidad real totalmente sino meramente un símbolo de la individualidad humana, un símbolo con valor psicológico para algunas personas.

3. “Satán” es una entidad real  y en la era cristiana una manifestación de una antigua entidad, normalmente Seth o Pan.
4. “Satán”/“Lucifer” es el que trae el conocimiento en una forma de gnosticismo basado en un culto cercano a los primeros siglos de la era cristiana que veneraba la serpiente del Edén.

5. “Satán” no es una desencarnación real, un ser sentiente, pero es más que un símbolo. Sobre todo debido al ambiente cristiano de nuestra sociedad que ha alimentado este modelo, es la mayor fuerza mágica, el Poder, un poder que ha de ser utilizado.

6. “Satán” es uno de los muchos dioses, todos los cuales son en algún sentido reales. Ninguno de ellos es todopoderoso como en la idea cristiana de Dios. Hay muchos dioses poderosos pero ninguno es omnipotente. [...]

El satanismo tiende a ser muy individualista. Y así las creencias de los satanistas suelen ser altamente individuales y subjetivas. El satanismo no es una religión simple sino una categoría de sistema de creencias todas ellas en
torno a interpretaciones comprensivas de la figura de “Satán”».

Lamento ofrecer una cita tan larga como la expuesta, pero era tan interesante, y de primerísima mano, que no podía dejar de transcribirla.

Lo que no es satanismo

Profundizando en lo que sea lo satánico hemos de decir que no consideramos dentro de este término actividades como la New Age (Nueva Era), la lectura de la mano, otros tipos de adivinaciones o mancias, la astrología, los juegos de tarot y relacionados, el I Ching, la canalización, o las relaciones con los espíritus tal y como se expone en los escritos de las hermanas Fox y Alen Kardeck.

Tampoco es satánico lo relacionado con los gurús y las meditaciones de corte orientalista. De igual modo los grupos de magia blanca, los neopaganos que hunden sus raíces en cultos a la Naturaleza, a la tierra en tanto organismo viviente, las comunidades de neo-religiosidad tribal, o los círculos druídricos o
de Wicca. En principio tampoco entran aquí religiones mistéricas de pueblos presentes en África u Oceanía. Sobre los cultos de la Santería, el Vudú (o Voudou), el Candomblé, el Palo Mayombe o la Macumba habría que precisar un poco y por ello nos detendremos aquí.

Paso con brevedad a exponer las características básicas de estas cinco últimas, muchas veces tildadas de satánicas, y en muchos medios de comunicación asociadas a rituales sangrientos, y por ello, de manera ingenua, relacionadas con los demonios.

Santería: Se desarrolló en la isla de Cuba en el siglo pasado. Tiene sus raíces en la religión de los joruba de Nigeria, el yuyu, traída a la isla del Caribe por los esclavos negros. Parece ser que debido a la imposibilidad de practicar su religión abiertamente usaron de los santos del catolicismo para tapar a sus divinidades, los Orixas. Finalmente acabó resultando una papilla sincretista y los santos católicos fueron simbología aceptada de sus divinidades. Los Orixas son aquellas divinidades que han de ayudarnos a conocer nuestro destino y a las cuales hay que acudir a la hora de resolver problemas o hacer decisiones en la vida. Cuando un Orixa posee a una persona ésta adopta los poderes de este dios. A estos dioses se le ofrecen comidas, generalmente carnes, y los lugares de los rituales son las casas. Debido a estas ofrendas cárnicas, el sacrificio animal es parte integrante del universo religioso de esta religión.

La santería tiene una normativa de mandamientos que prohíben el asesinato, el suicidio, el canibalismo, las agresiones a los vecinos, etc. No obstante, su cuerpo de prohibiciones y mandatos no es tan desarrollado como en las religiones occidentales más conocidas, de tal suerte que cuestiones relacionadas con el sexo, las drogas, el alcohol o las mentiras no son contempladas en su religión quedando en manos del individuo.

Vudú: Este culto es también mezcla de la religión católica y de la religiosidad africana. Sus dioses son los loa, y entre ellos tenemos el dios de los mares o Agwe; el dios del fuego, Ogoun; la diosa del amor o Erzulie; pero también el espíritu de la muerte, Guede. Sus dioses no moran en iglesias o catedrales, sino
en las rocas, en los océanos, los manantiales, los cráteres,...

Para entender la religiosidad africana y todos estos cultos hay que meterse en la mentalidad del esclavo de la colonia europea. Sus cultos se han organizado en sociedades secretas, sus dioses se han tapado con parafernalia cristiana—mejor, católica— y la leyenda ha caído sobre ellos. Así, es normal pensar en los «muñecos de voodoo», cuando esto es algo que jamás ha existido en este culto. Es cierto que hay rituales de dolor y muerte, pero nada se acerca a lo que hemos creído en Occidente. El vudú tiene sus templos o hunford presididos por un sacerdote o houngan, que al tiempo es sanador, exorcista y sabio consultor. Dentro del vudú existen sociedades secretas, denominadas bizango, que pretenden mantener el orden
africano y ritual por encima de las presiones de las colonias culturales de Occidente. Es fuerte también la presencia de los sacerdotes dedicados a la magia negra, de nombre bokor. El antropólogo, biólogo y etnobotánico de la Universidad de Harvard Wade Davis ha desarrollado un delicioso y maravilloso trabajo de estudio del vudú llegando a conocer el secreto de los zombis, que no es sino la creación de un compuesto para conseguir un estado de pérdida continuada de conciencia y usar así de estas personas como si fueran esclavos a las órdenes de los poseedores. Es decir, los zombis existen, pero son el resultado de un veneno poderosísimo que por estado catatónico hace perder gran parte de la percepción humana en los sistemas nerviosos y así lograr que un hombre se convierta en una marioneta.

Candomblé: Es una mezcla de elementos religiosos africanos, espiritistas y católicos. Tiene un cuerpo de divinidades u Orixas, a modo de mediadores con la gran divinidad creadora, Olorum. Entre los Orixas destaca uno, Oxalá, que sería la mejor mediación para tocar lo divino, y se le identifica con el Cristo. El
resto de Orixas es enorme y los hay masculinos y femeninos, pudiendo encontrar entre ellos a Oxosse, dios de la Caza —identificado con San Jorge—, Nana (Sta. Ana), Iansá (Sta. Bárbara), Omolu, dios de las Enfermedades (San Lázaro), Xango, dios de las Tormentas y los Tifones (San Jerónimo), Oqum, dios de las Guerras (San Antonio), Obá, la diosa de la Guerra (Juana de Arco), etc.

Para tomar contacto con los Orixas hay que recurrir a Exu, presente en las encrucijadas de los caminos. Semanalmente, en los rituales, se ofrece comida a los Orixas deseados, según sea lo que se busque. Mediante músicas y danzas se entra en trance pidiendo los favores a los dioses. Sus representaciones de lo divino no consisten en figuras antropomórficas —figura humana— sino en elementos de la Tierra, ya sea agua, piedras, arenas, metales,...

El origen de este culto es femenino, de ahí que las iniciadas y las que entran en trance sean mujeres. Por lo general es la Mae la jefa del rito siendo ella la que manda que se inicie o termine, aunque también puede ser un hombre, y en este caso recibe el nombre de Pae.

Macumba: Es este un culto nacido de la mixtura sincrética entre algunas creencias y rituales afro-brasileños y el espiritismo. Aquí hemos de decir que existe una división entre lo que se ha llamado Umbanda, ligada a magia blanca, y la Quimbanda (o Kimbanda), que usa de rituales de magia negra. Esta, podríamos decir, sí entra dentro de lo satánico.

Podemos encontrar en su panteón a los Orixas y los Exus —similares al Candomblé— además de los Caboblos, que son divinidades y espíritus de origen brasileño, y los Pretos-Velhos (Viejos Negros), que son espíritus de los cultos africanos.

Mediante rituales de danzas y músicas se consigue invocar la presencia de los Orixas o bien a través de los mediums o cavalos. Los Orixas pueden entonces usarse con fines benéficos, como curar enfermedades y dolencias, pedir protección, o también con fines maléficos, y aquí entramos en el campo de la Quimbanda. Como creen en los espíritus han desarrollado una teología de la reencarnación por la cual se ha de purificar uno de los pecados o faltas cometidas en vidas anteriores.
Sus rituales engloban, además de los de protección, la magia negra, cura de enfermedades, la adivinación, la búsqueda de consejo, los agradecimientos de favores recibidos, y rituales de bautismo, confirmación, matrimonio y ordenación sacerdotal.

Palo Mayombe: Las raíces son las mismas que las de la santería, pero podríamos llamar a este culto la hermana negra de la santería o su cara oculta. Es una mezcla de catolicismo, santería y magia negra proveniente del Congo. Sus adoradores usan de las fuerzas divinas para ganar dinero, resolver dudas y problemas, enfermedades, pedir favores, y hacer daño o asesinar a sus enemigos.

El centro de este culto son los dioses de la muerte. En sus rituales buscan la ayuda de espíritus de muertos —generalmente enfermos mentales agresivos, asesinos o psicópatas— a los que piden los favores dañinos. Buscan restos de cadáveres humanos en los cementerios y son usados por los mayomberos o sacerdotes- brujos para invocar a los espíritus de sus muertos. Parece ser que en la zona occidental de África hay un resurgir de prácticas de robos en cementerios y rituales de asesinatos de niños y adultos en prácticas relacionadas con las magias negras de este Continente.

Secta destructiva satánica

Tras todo lo visto hemos de decir que consideramos satanismo destructivo —es la variante de secta destructiva (SD) aplicada a los grupos o individuos ligados al satanismo en su amplio sentido— a todo grupo cuyo cuerpo de creencias, rituales, adoraciones de lo satánico o de entidades malvadas, esté asociado con la crueldad, la violencia y la destrucción, física o psíquica. Estos rituales, y cuerpo de doctrinas engloba literatura, artilugios, imágenes, entidades, simbología, sacramentalidad, oraciones y conjuros orientados a la consecución de propósitos perversos. Estos grupos pretenden el dominio de fuerzas ocultas, destructivas y dañinas —ya realmente creídas o supuestas—, así como el deseo de realización de actividades delictivas y criminales como participación con estas entidades o por impulso o sugerencia de ellas. Y es que no todo satanismo es punible, es destructivo, o ha de ser visto como contrario a los derechos y deberes de las personas. El sargento de la policía de Minneapolis, John Hinchliff, hablando de la magia, el ocultismo, y el satanismo dirá:

«Nosotros sólo estamos empeñados con aquellos que se saltan las leyes por considerarlo una parte de su sistema de creencias».

Por su parte, el especialista en crímenes relacionados con el ocultismo, Dave Gleason, considera que incluso el satanismo ha de estar —y lo está— amparado por la Constitución. Nadie puede entrar en el terreno de la ilegalidad porque éste o aquel culto le sea extraño o raro con respecto al suyo. Sólo en caso de crímenes o de ruptura con la legalidad vigente ha de ser materia policial y judicial. Personalmente estoy en pleno acuerdo con ellos. Kenneth V. Laning, agente del FBI en la Academia de Quantico cree que actos de crueldad, tortura, o incluso el orinar, defecar, o sacar las vísceras de la víctima son expresiones que más tienen que ver con acciones de un sádico sexualmente perturbado que con un sistema de creencias, incluso satánico. Por supuesto, otros profesionales están en completo desacuerdo. La verdad es que no creemos que ningún extremo sea del todo justo. Hemos de pensar que en personas perturbadas el satanismo puede ser no una gota que colme sino a veces un buen chorro que desborda. Es
cierto que también hay casos donde el festejo satánico puede ser un modo de bloquear e impedir un mayor conocimiento de los hechos criminales. No dudamos que las palabras, los rituales, las escenas violentas son elementos a considerar en el universo mental de las personas, de cualquier persona. Cosa distinta es que en mujeres y hombres mentalmente sanos la incidencia de ciertas formas —a pesar de su crudeza— no se traduzca en un cambio fuerte de personalidad. Pero ciertamente no todos en este mundo están perfectamente sanos o ven la realidad en su justa medida, pudiendo encontrar en la simbólica y las creencias satánicas elementos que les empujen a su actuar depravado.

Realmente existe bastante dificultad a la hora de separar lo satánico y lo criminal. Da a veces la sensación de que el gusto por la confusión no permite atisbar lo que de realidad existe. Es fácil encontrar grupos donde la simbología satánica se une a lo neofascista, lo racista, la perversión sexual, el alcohol, las drogas, la música rock, las aberraciones mentales y el sadismo. Algunos profesionales piensan que a veces se usa la parafernalia satánica para conseguir penas bajas ante delitos de gravedad o para mantener una tela de distorsión y secreto, al tiempo que tener ligados por el temor a los propios sujetos integrantes del grupo, y evitar así que los curiosos merodeen ante los sucesos extraños relacionados con ellos.

Simbología

La simbología satánica es amplísima, pues como hemos visto puede tener sus raíces en demonios y divinidades malignas de cualquier religión, existente o del pasado. También es común que ésta sea sincrética, tomando elementos de diferentes religiosidades. El signo más común quizás sea la estrella de cinco puntas, el macho cabrío, la cruz cristiana invertida, la L (símbolo de Lucifer) o el triple 6, el número de la Bestia según el libro del Apocalipsis. Por supuesto, también son indicios de rituales satánicos la presencia de libros (Necronomicón, ritual satánico, biblia satánica...), cómics o literatura satánica, alfabetos desconocidos, ya antiguos o inventados, palabras como «FFF» (la «F» es la sexta letra del alfabeto), «Natas» (es «Satán» invertido), «Nema» («Amén» invertido), «Live» («Evil» —mal— deletreado al revés), «Redrum» («Murder», asesinato, deletreado al revés), el triángulo invertido, como símbolo de la antitrinidad, de la antignosis, dibujos de serpientes, escorpiones, toros, monstruos,
plumas de aves, dagas, calaveras,... presencia de candelabros con velas de cera negra o roja, túnicas, ya de color negro, rojo o blanco, círculos de conjuros, animales mutilados, calaveras y huesos humanos, lápidas rotas, cruces de cementerios invertidas, ataúdes abiertos, robo de partes de los cadáveres, generalmente dedos, corazones o intestinos —si son recientes—, dagas o espadas de sacrificios, avisos, conjuros o pintadas en rojo o sangre, un altar sacrificial, ya de piedra, mármol o madera, cálices, copones, hostias consagradas del ritual cristiano, apilamientos de piedras y maderas en forma de triángulos o de flecha—generalmente mirando hacia el norte—, papeles con hechizos, conjuros, pactos,  y por supuesto restos de sangre, esperma, orín o heces.

Fechas importantes

Como momento claves dentro del calendario ocultista y satánico —y nos centramos en los de origen occidental preferentemente—, hemos de anotar el siguiente:
• Halloween. 31 de octubre. Es el despertar del invierno y marca el comienzo para los brujos del año. Es, por tanto, tiempo de renacimiento y destrucción.
Algunos satanistas creen que es momento propicio para tomar contacto con los espíritus del mal. La noche de Halloween es la gran noche de los conjuros y los pactos.

Número de adeptos y de grupos

Pilar Salarrullana —autora de la primera obra sobre las sectas satánicas en España— dice haber más de 10.000.000 sólo en los Estados Unidos, y Corrado Balducci —demonólogo— da la cifra de casi 1.000.000. Manuel Guerra Gómez —sacerdote católico experto en sectas— dice que en España se calculan en unos 1.000 y 40.000 en Europa, considerando el total mundial entre uno y diez millones.

Algunos grupos satánicos

Aleister Crowley

Para hablar del satanismo moderno hemos de mencionar en primer lugar la figura del ocultista Aleister Crowley. Nació en una familia devota puritana de la Hermandad de Plymouth, en el año 1875. Las fuertes reservas del puritanismo de su familia le llevó, dice él, a apartarse poco a poco, llegando a odiar todo el sistema de creencias cristiano. Sobre todo el modo de enfocar algunos temas morales y de sexualidad fueron el detonante por los que Aleister se fue acercando al terreno ocultista. Se definió a sí mismo como «La Bestia 666» del libro del Apocalipsis, nombre adoptado después de que su madre le echara en cara su mal comportamiento religioso. Otros títulos que le gustaba usar eran «Hermano Perdurabo del Amanecer Dorado», «Maestro Therion», «Príncipe Chioa Khan», «Conde Vladimir Svareff», «Profeta Baphomet» o «Señor de Boleskin».

Este aficionado a los temas macabros, y autor de obras sobre pornografía y sadomasoquismo, en el 1900 entraba en la Orden Hermética de la Golden Dawn (Amanecer Dorado). Era esta una sociedad secreta británica seguidora de las enseñanzas teosóficas y ocultistas de Madame Blavatsky. Tras su expulsión viviría en El Cairo en el año 1904, en donde aprovechando la asistencia de lo que él denominó su «Santo Ángel de la Guarda» escribió «El Libro de la Ley», libro básico para el posterior satanismo.

Estuvo envuelto en la formación de la Ordo Templi Orientis (O.T.O.), todavía existente, y con bastantes miembros, fundamentalmente en los EE.UU. Los rituales de la O.T.O. suelen usar de la magia sexual, para la cual Crowley usaba de niños, prostitutas, viudas, así como de asociaciones masculinas. En 1916,
durante un ritual de crucifixión de una rana, se proclamó vencedor sobre Jesucristo y se autodenominó Mago, uno de los más altos grados dentro del ocultismo. A finales de los años 10 fundaría la Abadía de Thelema en Sicilia donde la magia sexual y las drogas eran componentes básicos de las ceremonias. Él mismo decoró con murales pornográficos las salas. El lema de este círculo de drogadictos y pervertidos sexuales era «Haz lo que quieras será la única ley». Debido a rumores de un sacrificio infantil en la Abadía, Crowley y algunos de sus seguidores serían expulsados en el año 1923 por Benito Mussolini. Francia también lo expulsó. Aleister se dedicó entonces a dilapidar su dinero acabando sus días en la ciudad de Hastings, solo, empobrecido y deprimido. Estamos en el año 1947 y Aleister tiene 72 años.

Crowley era un mujeriego, un machista, y al final de su vida se decantó también por la homosexualidad. Las mujeres que le rodeaban eran prostitutas, drogadictas, y alteradas por el ocultismo de Crowley, amén de masoquistas. A sus queridas las llamaba «Mujer Escarlata», nombre que muchas llevaron, porque de siempre consideró imposible, como él manifestó en sus años de juventud, pasar 48 horas en abstinencia carnal. Sus dos esposas se volvieron locas y cinco de sus concubinas se suicidaron. Muchas otras pusieron fin a sus días de delirio alcoholizadas, drogadictas o en psiquiátricos. Entre los hombres los síntomas finales no fueron mucho mejores. Sus rituales eran un conjunto de sacrificios, obscenidades, degradaciones y juegos sexuales. Crowley gustaba de dar «el beso de la serpiente» a las mujeres. Consistía éste en chupar la sangre desde la muñeca o el cuello de ellas tras besarlas-morderlas con sus dos dientes delanteros que él mismo había afilado como cuchillos.

Aparte de las relaciones que decía tener con su Ángel Guardián, decía que era capaz de convocar a los demonios, y que incluso una vez convocó a Belzebú con 49 diablos y una plaga de escarabajos.

La fama de Crowley no obstante fue muy grande y aún hoy es tenido por uno de los padres del satanismo. Grupos de rock como Led Zeppelin, en su disco «Stairway to Heaven», han colocado frasecillas tomadas de Aleister e insertadas según el método del backmasking, o sea, que sólo son inteligibles si la música suena al revés. La frase en cuestión es «Here´s to my sweet Satan». En el álbum de los Beatles «Sergeant Pepper´s Lonely Hearts Club Band» tenemos las caras de Alan Poe, Lewis Carroll y Aleister Crowley. Crowley decía de sí mismo que durante el período de 1912 al 1918 realizó una media de 150 sacrificios de niños al año, porque «un niño varón de inocencia perfecta y gran inteligencia es la víctima más satisfactoria y apropiada».

La Iglesia de Satán

Fue fundada en la noche de Walpurgis, 30 de abril de 1966, por un domador de leones circenses, criminólogo y fotógrafo de la policía llamado Anton Szandor LaVey, bautizado con el nombre de Howard Levy, y nacido en California el 30 de abril de 1930. Se proclamaba durante esta noche como el Gran Sacerdote de la Iglesia de Satán, con sede en San Francisco. Su Iglesia tiene hoy unos 20.000 miembros y se encuentra dentro de la legalidad. La clave de la ideología satánica de LaVey es la gratificación del propio yo, los placeres del cuerpo y de la carne, los siete pecados capitales, la lujuria, la
gula, la avaricia, la cólera, el orgullo... de tal forma que para simbolizar todo este rosario de principios, en las celebraciones y rituales de esta Iglesia, yace sobre el altar una mujer desnuda. Los ritos sacrificiales no son usados para apaciguar a ninguna divinidad, se dirigen solamente a la gratificación de la persona que los realiza. Es por ello que existe dentro de esta Iglesia un estatus derivado del poder personal, pues los débiles han de estar por debajo de los fuertes.

La obra que marca los principios de esta Iglesia es «la Biblia Satánica» [1969], un conglomerado de asertos cuyo poso no es sino luchar contra la hipocresía de las religiones convencionales. Como dice esta obra el hombre es un animal, y a veces su comportamiento es peor que el de los que andan a cuatro patas, y sin duda es el más vicioso de todos ellos. Esta obra se cuida mucho de decir que hay que matar, asesinar, usar drogas o alcohol. La “Biblia” de LaVey es uno de los libros de mayor venta en el mercado internacional y ha tenido más de 30 ediciones, siendo la obra magna de casi todos los círculos satánicos y ha sido encontrada por la policía en muchos de los lugares habituales de reuniones de satanistas y en hogares donde ha habido crímenes relacionados con lo diabólico. El libro gira en torno a lo que podemos llamar los siguientes principios:

1. Satanás es la indulgencia y no la abstinencia.
2. Satanás es la existencia vital y no los sueños del espíritu.
3. Satanás no es el amor a todos, que sería derrocharlo con los ingratos, sino el amor a los que lo merecen.
4. Satanás es la sabiduría descarada y no el autoengaño hipócrita.
5. Satanás es la venganza en lugar de poner la otra mejilla.
6. Satanás es la responsabilidad hacia los responsables, nunca la preocupación por los que son vampiros psíquicos.
7. Satanás representa al hombre como otro animal cualquiera pero que debido a su desarrollo intelectual y espiritual ha devenido en el más vicioso de todos ellos.
8. Satanás es la representación de todos los pecados en tanto conducentes a la gratificación física, psíquica o emocional.
9. Satanás ha sido el mejor amigo que ha tenido la Iglesia (cristiana) porque la ha mantenido ganando dinero por ello todos estos años.

Esta obra de LaVey tiene las siguientes partes:

— «El libro de Satanás», «El libro de Lucifer», «El libro de Belial» y «El libro de Leviathan». Cada una de estas partes representa uno de los cuatro elementos de la filosofía clásica, siendo el orden el siguiente: fuego, aire, tierra y agua.

Otras obras de LaVey son:

— «La bruja completa», dedicada a que las mujeres aprendan las artes capaces de atraer a los hombres, quitarle el marido a otra, explotar sus encantos corporales y sexuales, con ayuda, por supuesto, del diablo.
— «Rituales satánicos». Definido por su autor como una «mezcla de elementos gnósticos, cabalísticos, herméticos y masónicos, incorporando una nomenclatura y palabras vibratorias procedentes de todos los poderes virtuales de todos los mitos». Se trata de una parodia del ritual católico.

Así el «Santo» de la misa cristiana se dirige al diablo. En lugar de las invocaciones a Dios se hacen a los demonios, y las referencias al cielo se sustituyen por las del infierno.

Entre los rituales ofrecidos tenemos el de la misa negra y rituales sadomasoquistas, renuncias de los adeptos a su dimensión espiritual y pidiendo la animal, pactos satánicos a ritmo de rock (los preludios eléctricos), y demás ritos de adoración a Satanás.

Los rituales no son reales, son simbólicos, como muchas veces se dice en la obra de este satanista. En ella se dice expresamente: «Bajo ninguna circunstancia un satanista ofrecería un sacrificio animal o de algún niño». La razón por la que no se permite este tipo de sacrificio es que según LaVey son precisamente los animales y los niños de pocos años los que no están contaminados por la educación y viven desde sus deseos naturales, por lo que son los que mejor simbolizan lo que el satanismo de esta secta representa. Como ellos dicen «ser un satanista de esta iglesia es vivir de acuerdo con los instintos naturales, persiguiendo el propio beneficio racional. La doctrina satánica puede resumirse en el lema: haz todo lo que desees sin dañar a nadie».

La admisión a la iglesia no es compleja. Son necesarios 20 dólares para entrar en la iglesia, una iglesia que fue muy poderosa y rica debido a los contactos que LaVey tenía con el mundo de Hollywood. LaVey produjo las películas de Kennet Anger «Lucifer Rising» y «Invocation of my Demon Brother».

También escribió el guión del film de Roman Polansky «Rosemary´s Baby». Hemos de decir, por tanto —aunque suene paradójico y extraño—, que esta iglesia no adora a Satanás, al Satanás cristiano, es más, no creen en su existencia.

Tampoco creen que haya vida después de la muerte. Esto hace complejo pensar en estas iglesias y es muy torpe meterlas a todas en el mismo saco. Tampoco creen que las drogas, el suicido o el infligirse daño sea bueno, pues todo ello va contra el cuerpo, que es aquello a lo que adoran, la propia personalidad. Satanistas de esta iglesia pueden ser encontrados en cualquier profesión.

Viven entre nosotros, y ningún cuerno u olor a azufre los distingue del resto. Todos ellos, no obstante, viven y se mueven bajo unas reglas similares nacidas o emanadas de los escritos de LaVey. Como ellos mismos dicen, cualquier explicación filosófica, doctrina, ritual y magia entra dentro del Libro, el cual permite que cada cual interprete desde sí mismo las palabras allí contenidas y ponga en práctica lo que crea que allá se dice. Esto hace todavía más complejo clasificaciones torpes del fenómeno satánico, incluso partiendo de un tronco común como los escritos de Anton Szandor LaVey.

A veces, en el tema sexual, se ha echado la culpa de todas las depravaciones a los cultos satánicos. La Iglesia de Satán (CoS en sus siglas más corrientes, «Church of Satan»), considera al sexo por debajo del primer principio que es la preservación del propio sujeto. Considera, por otro lado, que cualquier juego o práctica sexual acordada libremente entre adultos está permitida y no fuerzan a ninguna que los adeptos no quieran desde su libre elección. De sí mismos dicen que «no están afiliados con ramificaciones de lunáticos a sí mismos llamados “satanistas” porque nos oponemos firmemente al asesinato ritual, a los rituales orgiásticos, los sacrificios de animales y similares». (...)

Tampoco los verdaderos satanistas usan de las drogas para provocarse estados alterados de conciencia». La razón de tampoco usar drogas es porque consideran que va contra la integridad de la persona, oprimiéndola, encadenándola, y en contra de lo que ellos más desean: «vivir en la realidad» y poder ser dueños de sí mismos. Se consideran pragmatistas y su credo es la venganza, la ley del talión, la lucha por la supervivencia donde los más fuertes —y sólo ellos— sobrevivirán. En definitiva, como dirían estos autoadoradores: «¡Lex Satanicus!».

El Templo de Seth

Michael Aquino es su fundador. Muy unido a LaVey, era su brazo derecho por razones muy poderosas como luego veremos al comprobar su currículum. Pronto LaVey le colocó en los mejores puestos y pasó a ser el gran relaciones públicas de la “iglesia”, e incluso el director de su periódico «The Cloven Hoof»
(La Pezuña Partida). Rompieron en el 75 por una disputa —concretamente la venta de honores dentro de la iglesia por dinero— y Michael Aquino fundó su propia iglesia. Los principales seguidores de LaVey siguieron a Aquino y el Templo de Seth pasó a ser el gran centro satánico del mundo. Principalmente las “grutas” (comunidades satánicas) de New York, Los Ángeles, San José y Washington se pasaron en bloque a la iglesia de Aquino. Su sede está en California y se considera una organización sin ánimo de lucro. Toma de la religión egipcia la figura de Seth como Señor de la oscuridad. Ya vimos como esta figura es el símbolo de la guerra y de las fuerzas desatadas y descontroladas de la naturaleza. Por ello, esta secta busca el poder, la liberación, la eternidad, adentrándose en el mundo del ocultismo. Ellos creen en el diablo, o mejor dicho, en la divinidad del mal, al contrario que los seguidores de la Iglesia de Satán. Ellos buscan a Seth como «la primera y principal inteligencia aislada» para lograr un total desenvolvimiento de sus capacidades. Para reafirmarse Aquino dirá que una nueva revelación ha tenido lugar. En ella el diablo le ha dicho que quiere ser llamado Seth, y que su iglesia es la culminación de las otras dos etapas, la etapa Crowley y la etapa LaVey. Asimismo, Aquino se consideró la segunda bestia 666, de la que habló Aleister Crowley. Entre sus temas favoritos está la obra de Aleister Crowley, de H.P. Lovecraft, el nazismo ocultista, la demonología egipcia, el vampirismo o la licantropía. Aquino es un experto a la hora de hacerse pasar por una persona elegida; posee un grado de doctor en filosofía, especialidad en política, y tiene un brillante pasado como oficial del ejército, especialista en guerra psicológica y en contra espionaje.

El altar de esta iglesia no tiene a ninguna mujer desnuda sino que una llama arde sobre el mismo. Por otro lado el cáliz de las libaciones no contiene nunca sangre ni bebida alcohólica. Es el llamado cáliz de la verdad. Tampoco se admite daño alguno a ninguna criatura.

Nunca se ha podido encontrar nada delictivo en sus actividades a pesar de las investigaciones que se han realizado de ellas. El Templo de Seth es una secta abierta y de conocidos movimientos —como la Iglesia de Satán— y los pretendientes a miembros de ella con comportamientos o intenciones violentas son expulsados o no se les permite la entrada.

Los «sethianos» pretenden obtener poder personal, lograr potenciarse a sí mismos. Esto es lo que llaman «Xeper», que es una palabra egipcia que significa «llegar a ser».

Fundación Abraxas

Esta secta nace inspirada en el credo de la «biblia satánica» y se considera a sí misma como una organización de amplia ramificación atraída por el pensamiento ocultista-fascista. Usan de la sangre humana en sus rituales por considerarla muy poderosa psicológicamente. No obstante, dicen que sólo admiten las de donantes particulares. Sienten admiración por Hitler y psicópatas como Charles Manson, y hablan de una limpieza sangrienta para mejorar la humanidad.

La Orden del Hombrelobo

Fundada por el satanista Nicholas Schreck en 1984. Creen en el baño de sangre como método purificador. Como dicen, «no existe nacimiento sin sangre ». Esta secta empezó como un grupo de radio, Radio Hombrelobo. El nombre lo tomaron del grupo terrorista creado por el encargado de propaganda nazi Joseph Goebbels, «Werewolf Corps» tras la II Guerra Mundial. Esta emisora decía en su ideario que pretendía meter en los ojos sin piedad de la juventud el destello de orgullo e independencia bestial.
En el año 1990 la Orden del Hombrelobo empezó a desarrollar su campaña de reclutamiento. En el material que envían buscando candidatos para lo que llaman la «revolución satánica» declaran que «son la tropa de choque contra la tiranía judeo-cristiana». Pretenden crear un nuevo orden dominado por el satanismo y el ocultismo. Con reminiscencias de la mitología de dioses malignos escandinavos, dicen que esta Orden representa «la encarnación en carne y hueso de las tropas eternas de las legiones de Loki, el ejército de la venganza que surge desde el submundo hasta el crepúsculo de los dioses». Entre las preguntas que podemos encontrar en el cuestionario se pide si se saben manejar armas de fuego, si uno es consumidor de drogas o cuáles son sus sentimientos hacia la muerte.



Niños de Satanás

Su centro está en Bolonia, siendo su fundador Marco Dimitri. Pretende luchar contra el cristianismo y colocar al hombre en el lugar de Dios. Su fundador se considera la bestia del Apocalipsis, y tiene a Lucifer como el revelador de los conocimientos de la divinidad al hombre.
Parece que entre sus rituales profanan objetos del catolicismo y sobre todo se dedican a la magia sexual, que no es sino perversión y depravación. Dimitri ha orientado todo el satanismo en una dirección, la dirección de sus fantasías sexuales, y podemos decir que esta secta no es sino una tapadera con parafernalia ocultista y demoníaca para realizar todo tipo de actos sexuales prohibidos. Esta iglesia tiene un periódico, «Bambini di Satana News», y varios centenares de miembros.

Iglesia nacional luciferina de Efrem el Gato

Con curia en Roma y por jefe a Efrem el Gato, sacerdote de Lucifer. Mezclan el satanismo con la ufología, pues creen que este planeta fue colonizado y educado por los dioses desterrados, potencias de lo celeste, los dioses del paganismo, los emperadores de los infiernos. A ellos les toca conocer los misterios y colonizar otros mundos si son elegidos por Lucifer para ello.

CONCLUSION

Podemos decir que hay Satanismos y satanismos desde los más cultos y refinados hasta los mas violentos, groseros, grotescos y sanguinarios. La mayoría, sin embargo, lo que hace es adorarse así mismos y en diferente modalidad adoran a esa Maldad y ese Mal  que todos la practicamos y a la que denominamos DIABLO.

Algunas otras sectas satánicas

• Los Ángeles del Infierno
• Aphrodite´s Child Mezcla fuertemente la muerte y el sexo orientado al sadomasoquismo.
• Asociación de los Desbautizados
Sobre todo se dedican a luchar contra el cristianismo.
• Asociación Mopses. Une el culto a Mopses, el perro en la religión egipcia, con la búsqueda de libertades y gratificaciones sexuales.
• Centro Astral Luis Howarth. Desarrollada en Latinoamérica, une mitologías de aquellas tierras con ufología, mancias, supersticiones, y magia negra.
• Club del Fuego del Infierno. Fundada en el siglo XVIII, acoge sobre todo a gente de ricas familias, los
cuales se juntan para desde la clandestinidad realizar sus ritos sacrílegos de magia negra.
• Compañeras del Introito. Unen el vudú con el satanismo.
• Cristo Esotérico
• Esclavos de Satán. Asaltan cementerios rompiendo cruces y robando trozos de cadáveres.
• Escorpiones. Unen sexo y satanismo con el fin de volver al reino tribal de la fuerza por la fuerza.
• The Gypsies-Jokers
Adoran a Ounis, dios antropófago egipcio. Parece ser que matan a sus víctimas en los rituales.
• El Hayyat
• Hijas del Fuego. Parece que conectada a la Internacional Luciferina que es una supuesta organización satánica que englobaría a algunas de las más criminales de ellas; han tenido problemas de armas.
• Hijos del Fuego Adoran a Lucifer, Loki, Kal y Apophis entre otras divinidades del mal. Realizan rituales de sangre y mezclan el sexo en sus ceremoniales.
• Movimiento de Adoradores de Lucifer Actúa en Venezuela y están implicados en asuntos de drogas. Se supone que también sacrifican niños.
• Orden de Belial Pretenden ser como “dioses.”
• Orden Verde. Unen el vampirismo con la magia negra.
• Sanedrín de la Muerte Es brasileña y adoran a Luzum, el dios justiciero de las lacras de la sociedad. Son asesinos de los llamados «niños de la calle».
• Sociedad Ocultista Psíquica Inglesa. Une el vampirismo con el culto a Satán, la música rock, drogas alucinógenas y misas negras.
• Stedingianos. Basados en la secta del medievo, unen el satanismo de corte medieval con el gusto por el sexo depravado.
• Testigos de Lilith
• Testigos de Lucifer Lucifer es su Señor y sacrifican animales de los cuales toman su sangre en las ceremonias.
• Universidad de la Sesenta. Parece ser que están unidos al tráfico de drogas y al asesinato mercenario. Unen a todo ello un gusto por la creencia elitista y racista.
• Satan Children
• Satanish
• Negra Ceremonia
• Adoradores de Iblis
• Los Caballeros del Sol Negro
• Lucifer-G.
• La Iglesia Final del Caos
• Comandos de lo Oculto
• La Orden Celta Verde
• El Gran Hemisferio
• Negra Ceremonia
• El Orden del Elegido Ario
• Cristo de los Polares
• Satan Worshippers
• Amazonas de Lilita
• Lucifer Rang
• Los Hijos de Adonais
• Amigos de Lucifer. Unidos al tráfico de drogas, ritos sexuales poco convencionales, profanación
de cementerios, misas negras…
• Barón Rojo. Mezclan en sus rituales el gusto por los muertos con el amor a las drogas.
• Comunidad de Brujas Ibéricas En la línea medieval de adoración satánica, rinden culto a Azazel. Fabrican amuletos, hechizos, usan de magia negra.
• Thelemitas de la Nueva Era Vudú con magia sexual y misticismo promiscuo.
• Discordianos Adoran a la diosa griega del caos, Eris.
• Hermanas del Halo de Belzebú, Vudú, misas negras, homosexualidad, orgías, zoofilia, uso de cadáveres en sus rituales, sortilegios, profanación de tumbas, etc.
• Hermandad de Satán. Misas negras y sacrificios animales. Aparte, la lucha contra todo lo cristiano.
• Hijos del Diablo. Profanan cementerios y sacrifican animales.
• Macho Cabrío. Aquelarres al estilo medieval, misas negras, sacrificios de animales, etc.
• Mano Negra
• Mujeres de Satán Hispanis
• Pirámide de Seth. Ocultismo egipcio. Misas negras, vudú, necromancia, gustan de beber sangre,...
• Satan Spanish Compuesta por personas de elevado poder adquisitivo radicada en la costa española.
• Toro-Vaca
• Seguidores de Satán. Orgías, misas negras, drogas.
• Tercer Ojo
• El Toro Adoran al dios de los persas, Mitra. Aquellarres, misas negras, narcotráfico,
secuestros de niños, sacrificios,...
Y, por supuesto, ramas de la Iglesia de Satán y del Templo de Seth.
ETC.

Les debemos un estudio de los  posibles motivos de las personas que se deslizan hacia los cultos satánicos mas violentos y sanguinarios.
Adaptado del articulo de Vicente Jara Vera sobre sectas satánicas

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